ESE MONSTRUO QUE NOS HABLA

Recientemente el diario El País publicó un artículo en el que el filósofo transgénero español Paul B. Preciado relata cómo había surgido la publicación de su último libro “Yo soy el monstruo que os habla: informe para una academia de psicoanalistas”.

Publicado bajo el sello de la editorial española Anagrama, el libro fue el resultado de una catarata de abucheos propinada por parte de la comunidad psicoanalítica francesa, que no dejó que el filósofo terminara la presentación a la que había sido invitado y donde él relataría cómo había sido su proceso de cambio de género.

La invitación en cuestión, había surgido de la Escuela de la Causa Freudiana en 2019, con motivo de la realización de un congreso en el que Preciado debía dirigirse a un auditorio de 3.500 psicoanalistas.  

Con un discurso bastante provocador -aunque no por ello menos interesante- el referente del movimiento Queer eligió una manera un tanto particular de enfrentarse a ese auditorio y tomó como aliado a Franz Kafka, quien en 1917 escribió “Informe para una Academia”, un relato breve, de no más de diez páginas (disponible en Internet). El relato narra la historia de un mono que tras haber sido capturado y luego de haber aprendido el lenguaje de los humanos, se presenta ante un grupo de científicos para contarles lo que supuso para él ese convertirse en humano.

El discurso de Paul Preciado empieza diciendo: “Es desde esa posición de enfermo mental en la que me colocan desde donde me dirijo a ustedes, yo soy el monstruo que os habla. El monstruo que vosotros mismos habéis construido con vuestro discurso y vuestras prácticas clínicas. Yo soy el monstruo que se levanta del diván y toma la palabra”.

El artículo de El País continúa diciendo: “Como el cuadrumano kafkiano, Preciado había aprendido a hablar el lenguaje de Freud y de Lacan, y estaba listo para plantar cara a quienes, durante décadas, habían tenido potestad sobre su psique”.

El filósofo, que se define como un hombre trans de cuerpo no binario, fue más lejos aún, acusándolos en sus propias narices, al decir que en el momento actual, con su altísimo riesgo político, la psiquiatría y el psicoanálisis no pueden seguir trabajando con conceptos forjados en el siglo XIX, a la luz de un régimen patriarcal y colonial. Y que es urgente que se den cuenta de su responsabilidad.

Por supuesto los insultos no tardaron en caerle encima; tantos, que solamente pudo leer una cuarta parte del discurso que había preparado.

La consecuencia directa de ese repudio fue este libro que llegó en febrero pasado a los anaqueles de todas las librerías del mundo.  

En un brevísimo repaso por sus estudios podemos decir que Paul B. Preciado estudió filosofía en Madrid y se doctoró en Princeton; que fue discípulo de Derrida en París y es hoy, según la revista Art Review, una de las 25 personas más influyentes del arte contemporáneo.

Pero volviendo al libro, éste pone de manifiesto la disyuntiva ante la que se encuentra el psicoanálisis: o sigue trabajando con la antigua epistemología de la diferencia sexual, validando de este modo el régimen patriarco-colonial que la sustenta (y haciéndose por lo tanto responsable de la violencia que este produce); o se abre a un proceso de crítica política de sus lenguajes y de sus prácticas y se enfrenta a la nueva alianza necropolítica del patriarcado-colonial y las nuevas tecnologías farmacopornográficas.

Es decir que, para Preciado, el psicoanálisis (vale aclarar que él no se opone a esta práctica sino que sostiene que hay que cambiar sus dogmas) está enfrentado a una decisión clave: seguir con los modelos caducos o abrirse a los nuevos planteamientos de la radicalidad político-sexual.  

El antecedente más cercano de Paul Preciado es la filósofa Judith Butler, a quien le dedica, por cierto, este nuevo libro. Ambos piensan al género y a la sexualidad como dispositivos, es decir, en términos foucaultianos, para referirse a mecanismos ejercidos desde el poder para controlar los cuerpos. 

Y como buen hijo de Foucault, lo que propone es la deconstrucción del dispositivo sexual, o sea: de la sexualidad como dispositivo. Para ser más claros aún: su meta es la abolición epistemológica del universo hombre-mujer.

Antes de este libro, Paul Preciado había publicado “Un apartamento en Urano” (2019), una recopilación de crónicas publicadas en el diario parisino “Libération”, a través de las cuales da cuenta de historias de minorías, de migrantes y de su experiencia de cambio de identidad género.

Es autor además de “Manifiesto Contrasexual” (2000), una suerte de proclama que propone un nuevo contrato sexual: pensar productivamente todas aquellas prácticas que fueron marginadas por un sistema heteronormativo patriarcal que impone el esquema de dominación. Y también de Testo Yonki (2008), una biografía en la que cuenta la experiencia de autoadministrarse testosterona. 

Antes de ser Paul, Preciado fue Beatriz (de hecho aún conserva la “B” en su nombre completo). Fue lesbiana, individuo de género no binario y, finalmente, hombre trans desde 2016. Y lo que se propone cuando pasa de Beatriz a Paul, es una manera de dar estabilidad a su “estar siendo varón”, como una forma de tener un lugar dentro del binarismo, puesto que en el contexto español todavía no hay muchas otras opciones, como sí sucede en Argentina o en Alemania por ejemplo, donde hay un casillero para género no binario.

Sin embargo, quisiera detenerme en algo que me pareció muy interesante en esto de “estar siendo varón”: a Preciado le incomoda ser un hombre blanco porque hoy es una posición dominante que le da ciertos privilegios que nunca hubiera imaginado. Y agrega que lo único que lo salva es ser una persona trans “consciente de un proceso de opresión”.

La escritora Virginia Despentes, quien fue pareja de Preciado hasta hace algunos años y a quien el filósofo le pidió que prologase el libro “Un Apartamento en Urano”, llama la atención sobre algo que tiene que ver con esto. Ella dice que Paul Preciado conserva intacto el recuerdo de la opresión.

Es decir que él no ha dejado de ser su propia historia y en consecuencia -según señala el propio Preciado- no es un hombre “sino la historia de opresión que me ha llevado a serlo”. 

Yendo más al fondo de la cuestión, el filósofo profundiza en el hundimiento del binarismo y advierte que ya está teniendo lugar dentro de la propia cultura heterosexual. Y pone un ejemplo de lo más representativo. Dice: “Asistimos al paso del modelo fordista de producción (el modelo de producción en cadena implementado por Henry Ford a principios del 1900) a una cultura digitalizada e inmaterial, lo que supone un borrado de la diferencia entre la fábrica y el hogar, que fue constitutiva de lo masculino y lo femenino”. 

Es decir que de lo que se trata es de desaprender modelos caducos y despegarse de la cultura normativa. “Solo podemos empoderarnos a través de una relación crítica con nuestra propia historia”, señala.

En el mismo prólogo que mencionaba anteriormente, Despentes dice que Paul Preciado escribe para los niños nacidos después del 2000, que ya piensan que seguir bajo el orden masculinista sería morir y perderlo todo. Ella dice que él escribe para un tiempo que aún no ha sucedido y que esos niños vivirán, como él, en esa transición constante, que es lo propio de la vida.

En efecto, Preciado se encarga de señalar que se siente más cerca de un niño de 4 años que de algunas feministas., con quienes le resulta imposible entablar cualquier conversación, porque esos niños ya se encuentran en una realidad no binaria.

Si bien no deja de asumir que su cultura política es feminista, también entiende que como filósofo tiene la obligación de ir más allá, hacia un futuro en el que los sujetos políticos no sean definidos por determinado género sino que sean entendidos como cuerpos vivos.  Dividir la realidad social en masculinos y femeninos se vuelve determinante de las posibilidades de vida y eso es lo que Paul B. Preciado busca abolir para, en definitiva, potenciar la libertad de escoger quiénes queremos ser. 

1 comentario
  1. Susana dice

    Querida Guille!
    Me pareció sumamente interesante asomarme, a través de tu mano, a un mundo tan difícil, para quien lo transita, que es el género no binario y, seguramente, muy marcado por la crítica machista y retrógrada …
    Impera un pronto agiornarse al mundo del psicoanálisis, para poder afrontar esta realidad.

    Encantada de leerte!!!
    Abrazo de corazón

    Susana N. Fedeli

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